Análisis DiRT Showdown

Análisis DiRT Showdown
Comparte este artículo
Autor: Comentar

Codemasters es sinónimo de velocidad, pero también de calidad y jugabilidad. Se trata de una de las compañías más veteranas dentro del género de la conducción. Con el desarrollo de las sagas Colin McRae Rally y TOCA Touring Car se ganaron el respeto y la admiración de todos los amantes de los juegos de carreras, en sus distintas vertientes. Muchos de los mejores exponentes del género llevan su sello, por lo que el lanzamiento de cada nuevo título levanta una gran expectación. Además, a pesar de los años, han sabido mantener la enorme calidad que les caracteriza y también atreverse con otros subgéneros de la conducción como la Fórmula 1 o los turismos.

En la actual generación nos han seguido regalando auténticas joyas como los dos títulos de Fórmula 1, las tres sobresalientes entregas de DiRT y sin olvidarnos del no menos impresionante y divertido Race Driver: Grid. Precisamente, mezclando elementos de Dirt 3 y Grid e introduciendo mucha destrucción, nos presenta ahora DiRT Showdown, un frenético y divertidísimo juego arcade cargado de velocidad, adrenalina y accidentes de todo tipo. Lejos quedan las carreras de rallies o de turismos, ahora nos vamos a enfrentar a un espectáculo de choques, adelantamientos y, sobre todo, muchísima diversión. Se podría decir que estamos ante una versión moderna y muy mejorada del mítico Destruction Derby lanzado en la PlayStation original.

Lo que está claro es que los británicos de Codemasters nos vuelven a sorprenden con un juego brillante, cargado de vehículos y pruebas de todo tipo en las que todo vale, que nos tendrá enganchados durante muchísimo tiempo ya sea a través de sus numerosos y variados modos de juego para un jugador o mediante su increíble multijugador. Todo ello redondeado por un nivel técnico brutal gracias al potentísimo motor EGO 2.0, que vuelve a demostrar todo su potencial para poner la guinda a un título que encantará a cualquier aficionado a la velocidad.

El juego cuenta con más de 30 vehículos, entre los que se incluyen modelos reales como el Ford Fiesta, un Ford Mustang GT,  un Scion tC o un Mini Cooper S. Del resto, destacar la gran variedad, ya que vamos a encontrar buggies, muscle cars, coches de rally, furgonetas, deportivos, etc.

Un apartado muy importante en cualquier juego de conducción es el control, del que hay que señalar que nos ha encantado ya que ofrece una respuesta perfecta a nuestras acciones. Como ya hemos señalado, estamos ante un título que apuesta por la vertiente más arcade, pero ello no impide que cada vehículo cuente con sus propias características que deberemos dominar. De este modo, y como suele ser habitual, contaremos con un botón para acelerar, otro para frenar, uno para utilizar el turbo que se irá recargando y un último botón para utilizar el freno de mano, y que será fundamental en determinadas pruebas. Además, se nos ofrece la posibilidad (sólo en algunas pruebas y tipos de dificultad) de utilizar Flashbacks si hemos cometido algún error o nuestro coche ha quedado destrozado, y así tener una segunda oportunidad. Una opción que ya vimos en Grid y que nos permite rebobinar hasta el punto que deseemos. Es también una excelente forma de fijarnos en qué puntos hemos cometido un fallo. Por último, se ha incorporado un botón llamado Crashback que hará las delicias de aquellos que gustan de grabar sus partidas, ya que nos permitirá grabar y subir vídeos a nuestra cuenta de YouTube.

La interfaz nos muestra información sobre las vueltas, tiempos, posición que ocupamos, pero lo más importante lo encontramos en la parte inferior derecha. Una rueda nos mostrará el nivel de vida y turbo que nos queda. Ni que decir que ambos son fundamentales, ya que saber utilizar el turbo marca la diferencia entre ganar o no. Por otra parte, en algunas pruebas, si se vacía por completo la vida, quedaremos eliminados, mientras que en otras seguiremos corriendo, pero perderemos unos segundos muy valiosos.

Si a esto le sumamos que los circuitos están plagados de obstáculos, rampas, neumáticos, vallas y todo tipo de elementos que nos pueden hacer chocar, nos daremos cuenta que las carreras requieren de bastante habilidad y reflejos por nuestra parte, además de aprendernos el trazado de los circuitos para poder anticipar los peligros. A todo ello hay que sumar el reto que nos ofrecen nuestros rivales, que nos sorprenderán por su espectacular IA. No será raro ver como intentar estrellarnos contra una barrera o echarnos del circuito. Todas estas características hacen de cada carrera y prueba un espectáculo y una experiencia completamente nueva. Un desarrollo frenético que no nos dará ningún segundo de respiro y que genera altas dosis de adicción. Y es que por encima de todo, DirT Showdown es un título que goza de una jugabilidad al alcance de muy pocos títulos.

Como vemos, la base jugable sobre la que se sustenta DiRT Showdown no puede ser más positiva. Pero lo mejor de todo es que vamos a poder disfrutar de estas salvajes y divertidísimas carreras en un número elevadísimo de modos de juego y pruebas, con el denominador común de la diversión. El modo principal es Showdown Tour, que se divide a su vez en cuatro categorías cuya dificultad irá creciendo: Pro, AllStar, Champion y Legend. En cada una de ella encontraremos un gran número de desafíos que deberemos ir superando. En total, vamos a disputar más de 50 pruebas que serán de los más diversos tipos. Echemos un vistazo a las principales pruebas que nos encontraremos:

– En Race Off nos enfrentaremos a la clásica carrera en un circuito contra otros siete vehículos. Nuestro objetivo, lógicamente, será terminar lo más delante posible.

8 Ball es una evolución de las carreras anteriores. También se desarrollan en circuitos cerrados, pero la novedad es la presencia de intersecciones que provocarán accidentes y golpes de todo tipo entre vehículos que se cruzan.

– En Elimination se irá eliminando cada 14 segundos al vehículo que se encuentre en la última posición.

Domination: Deberemos correr en un circuito que está dividido en varios sectores. Para determinar el ganador se tendrá en cuenta el tiempo que se marque en cada uno de ellos.

Head 2 Head: Una mezcla de lo que ofrecen las etapas superespeciales de rallies y la Gimkhana que ya vimos en DiRT3. Así, en dos rondas competiremos con otro vehículo en un circuito repleto de saltos, zonas en las que realizar derrapes o “donuts” y bloques que romper. Para determinar el ganador se suma los tiempos de ambas rondas, teniendo en cuenta que no nos podemos saltar ninguna de las zonas marcadas en las que realizar una determinada maniobra.

Transporter: Como si de un “Captura la Bandera” se tratara, deberemos recoger un testigo y llevarlo hasta el destino. Pero claro, no todo será tan fácil, ya que si chocamos con otro vehículo, perderemos el testigo, teniendo que volver a chocar con el portador para recuperarlo.

Smash Hunter: En esta prueba deberemos romper todos los bloques de colores que están dispuestos por el circuito, lo que nos obligará a combinar precisión en la conducción y velocidad para ser los más rápidos en conseguirlo.

Smash and Grab: Parecido a “Transporter”, sólo que aquí deberemos capturar un botín que se encuentra en el circuito y mantenerlo el máximo tiempo posible. Si un vehículo choca con nosotros, lo perderemos.

Trick Rush: En esta prueba deberemos realizar el mayor número de derrapes, saltos, donuts, rotura de bloques y otros trucos en un tiempo limitado para sumar más puntos.

Speed Skirmish: Por el circuito se distribuyen una serie de puntos de control que tendremos que atravesar en su totalidad para poder llegar a la meta. Se pueden atravesar en el orden que queramos, pero siempre teniendo en cuenta que lo que se premia es lo rápido que seamos.

Además de todos estos tipos de prueba, encontraremos otras tres pruebas centradas exclusivamente en la destrucción. En primer lugar, en Rampage deberemos causar el mayor daño posible al resto de vehículos. Para ello, deberemos embestirlos, echarlos del circuitos, hacerlos chocar contra otros coches o barreras… Eso sí, el resto de contrincantes no se quedarán mirando, sino que también intentarán causar toda la destrucción que sea posible, lo que dará lugar a auténticos festivales de choques y accidentes de todo tipo. En los últimos treinta segundos, se multplicará por dos la puntuación de cada golpe o destrucción definitiva de un vehículo.

Knock Out ofrece más o menos lo mismo, pero con la particularidad que nos encontraremos en una plataforma elevada. De modo, que si logramos echar de la misma al nivel inferior a otros participantes, conseguiremos muchos más puntos. Igualmente, también habrá puntuación doble en los últimos treinta segundos y si nos destruyen reapareceremos al cabo de unos segundos

Por último, en Hard Target todos los vehículos irán contra nosotros con la intención de destruirnos. Nuestro objetivo será aguantar el máximo tiempo posible con vida. Para dificultar aún más nuestro objetivo, según vaya transcurriendo el tiempo irán añadiéndose más vehículos, siempre con muy malas intenciones.

Como vemos el número de pruebas diferentes es elevadísimo, por lo que vamos a tener juego para mucho tiempo. Además, hay que tener en cuenta también que conseguir la primera posición en todas las pruebas y conseguir el oro no será nada fácil, por lo que la rejugabilidad está más que asegurada. Además, con el dinero que vayamos ganando en las pruebas podremos ir mejorando los vehículos de nuestro garaje o comprar otros nuevos. Por último, comentar que se puede elegir entre tres niveles de dificultad en función de nuestra habilidad con este tipo de juegos, aunque en todos los casos, como ya hemos señalado anteriormente, se irá incrementando la dificultad según vayamos avanzando en las cuatro categorías.

Pero aún hay más, ya que todavía no hemos hablado del modo Joyride, que es básicamente lo que ya vimos en las conocidas gymkhanas de DiRT 3. Este modo nos ofrece dos escenarios abiertos diferentes (Battersea Compound y Yokohama Docks). Deberemos cumplir un total de 150 misiones (75 en cada uno) que consistirán en romper cajas, realizar un determinado salto, derrapes en una zona concreta… Además, si realizamos determinados derrapes, saltos o donuts se nos premiará con hitos. Por último, deberemos realizar trompos en espacios muy pequeños y recoger los 40 logos ocultos que se encuentran escondidos en los dos mapas.

Otro de los aspectos más destacados del juego es su completísimo multijugador. Todas las pruebas del modo Showdown Tour se podrán jugar en el modo multijugador. Ni que decir tiene que contra rivales humanos la diversión aumenta exponencialmente. Además, las risas y los piques están asegurados. El juego encuentra partidas casi sin tener que esperar y transcurren con total fluidez, sin lag de ningún tipo.

Además, según vayamos consiguiendo buenos resultados en las pruebas online iremos subiendo nuestro nivel de experiencia, lo que nos permitirá conseguir nuevos vehículos. También podremos ir consiguiendo fans. Comentar que el modo individual también está unido con el multijugador, puesto que en algunas pruebas podremos enviar desafíos a nuestros contactos para que los superen.

Este gran multijugador es posible gracias a RaceNet, la plataforma propia de Codemasters, que se convierte en un gran punto de encuentro para todos los usuarios, además de permitirnos consultar los récords y datos de cualquier usuario e incluso enviar los citados desafíos. Por último, agradecer a Codemasters que, además de online, haya incluido la posibilidad de disputar partidas a pantalla partida para dos jugadores en la misma consola.

Gráficos

El nivel visual de DiRT Showdown es sencillamente sobresaliente y lo sitúa como uno de los exponentes del género en este apartado. Sobre la excelente base que supuso DiRT3 se han introducido mejoras y perfeccionado el motor para ofrecer un resultado aún más impresionante. Escenarios, modelado de los vehículos o efectos de luz rayan al más alto nivel. Sobre estos últimos, destacar el aspecto tan realista de la luz del sol y de los fuegos artificiales u hogueras que encontraremos en muchos circuitos.

Mención especial al sistema de físicas y daños que permite desprendimientos de partes del vehículo, desperfectos, abolladuras, destrucción de los vehículos y pérdida de la pintura de la chapa. La recreación visual de todos ellos es abrumadora, convirtiendo a cada partida en un espectáculo sin precedentes.

Se agradece también el gran número de circuitos y localizaciones incluidas, que van desde Miami, San Franciso o Los Ángeles, hasta Tokio o Yokohama, entre otras muchas.

Pero lo mejor de todo, es que a pesar del gran nivel alcanzado, el juego no se resiente en ningún momento en la tasa de frames y todo el conjunto se mueve con la más absoluta fluidez. Un trabajo soberbio el realizado por Codemasters.

Sonido

Codemasters siempre cuida mucho el apartado sonoro de sus juegos, y en esta vez no iba a ser una excepción. Así, los efectos de sonido destacan por su absoluto realismo y la contundencia con la que están reflejados los choques, el rugir de los motores o los derrapes. También está recreado muy bien todo el sonido de ambiente, incluyendo los gritos y bullicio del público.

La banda sonora cuenta con un gran número de temas de gran calidad de conocidos grupos como Rise Against, Nero, The Answer o Wolfgang Gartner, que casan a la perfección con el estilo del juego.

Por último, no podemos dejar de destacar el comentarista en español, que siempre es algo digno de agradecer y que, además, en esta ocasión realiza un gran papel, transmitiendo mayor emoción y tensión a las carreras.

Conclusión

Una vez más, Codemasters nos ofrece un grandísimo juego de conducción. En esta ocasión, apuesta por ofrecer un título arcade centrado en la espectacularidad y la destrucción, pero mantiene la misma calidad que caracteriza a todos sus desarrollos. Una propuesta de lo más adictiva que, además, se beneficia de un inmenso catálogo de pruebas y modos de juego disponibles.

El largo y completo modo para un jugador se complementa con el divertidísimo multijugador, por lo que vamos a estar enganchados durante meses mientras disfrutamos de partidas inolvidables. El soberbio apartado audiovisual pone la guinda al pastel.

Comparte este artículo